El poder no pide permiso. Trump hizo lo que muchos gobiernos solo fantasean: entrar, sacar al jefe y anunciar que "va a dirigir" el tablero. ¿Legal? discutible. ¿Efectivo? por ahora, sí: Maduro está en tribunales en Nueva York y su aparato quedó temblando. La pregunta real es si la "administración" dura semanas o se vuelve ocupación con traje de transición. Si se quedan, será por petróleo y por influencia, no por caridad, ni madres. Pero si se van rápido y dejan elecciones, el golpe puede abrir una ruta que los venezolanos no podían abrir solos. En política exterior, el romanticismo es para discursos, la historia la escriben los que se atreven.