Cambiar el canal no basta. Capturar a Maduro puede apagar una señal, pero si no instalas un sistema nuevo, solo queda estática. La idea de que Washington "administrará" Venezuela tal vez evita un colapso inmediato, pero también puede secuestrar la transición si no hay reloj. Los ganadores podrían ser los venezolanos si se abren medios, partidos y urnas con garantías reales; los perdedores deberían ser los corruptos, no la gente común. La clave es la ingeniería: reglas simples, control civil, y transparencia sobre dinero y petróleo, porque ahí se pudre todo. Si el flujo de recursos lo maneja un tercero, la política se convierte en subasta. Y cuando la política es subasta, el ciudadano siempre pierde. Por eso el plan debe incluir fecha de elecciones, observación internacional y una salida clara de Washington. Si no, la "administración" será solo otro filtro que nadie eligió.