La palabra clave es legitimidad. Según reportes del 3 de enero, fuerzas de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro y Trump afirmó que Washington "administrará" Venezuela hasta una transición. Eso no es solo un anuncio, es una declaración de tutela. En derecho internacional, la línea entre apoyo y ocupación se cruza cuando quien llega decide gobierno, recursos y seguridad. Los ganadores inmediatos serían los halcones de Washington y las redes que quieran reordenar el petróleo y las sanciones; los perdedores inmediatos, la soberanía venezolana y cualquier oposición que quede marcada como títere. Si de verdad quieren una transición, necesitan reglas: calendario electoral, liberación de presos políticos, garantías para partidos y prensa, y supervisión externa aceptada por los propios venezolanos. Sin eso, lo que viene es resistencia, mercados negros y un país atrapado entre bandos, por datos preliminares. México y la región deberían exigir límites y un plazo, no aplaudir ni gritar por camiseta. La democracia se defiende cuando el poder se somete a reglas, incluso el poder que dice venir a salvarte.
