Lo impopular que digo sin maquillaje: prefería captura y juicio. Paradoja democrática: quieres un Estado fuerte, pero el Estado fuerte no necesita atajos permanentes. Un detenido puede hablar, un muerto puede volverse leyenda. Si no hay verdad judicial, primero quedan rumores, luego quedan venganzas, y al final el país repite el ciclo con otro nombre. Sé que suena idealista, pero una salida real requiere mapas de complicidades: financistas, policías comprados, empresarios lavando. Sin eso, solo cambiamos de pantalla. La fuerza sin verdad es músculo sin memoria.